Movilizaciones invisibles
(Esta es la versión original del texto que salió publicado en Diagonal de forma reducida -primero me pidieron reducirla a 2.500 caracteres y más tarde a 2.000-, y modificada contra mi voluntad. He modificado el tipo de énfasis usado en Diagonal, que usa comillas simples, por el más adecuado de las cursivas.)
Llevo un tiempo reflexionando sobre las movilizaciones que en la Red toman la forma de lo que podríamos denominar manifestaciones virtuales. He observado cómo se ponen en marcha, se promocionan y se hacen visibles estas movilizaciones de masas (?) internautas. Todos hemos firmado alguna vez algún manifiesto on-line, hemos participado en campañas de correos electrónicos para impedir alguna ejecución, etc. etc. Prácticamente desde sus inicios Internet ha servido no sólo para difundir demandas sociales, sino también para sumar apoyos, bajo las más variadas formas. De hecho algunas, como el procedimiento para la creación de newsgroups están perfectamente reglamentadas desde hace décadas y forman una de las partes más democráticas de la Red (al menos hasta donde el concepto de un e-mail, un voto puede ser considerado democrático).
Pero no pretendo ahora reflexionar sobre ese tipo de procedimiento internos de la Red-de-redes, y tampoco sobre las acciones de mail-bombing que tan buenos resultados han proporcionado a cibercampañas de todo tipo, ya que en este caso, al estar focalizado el objetivo en un (o una serie limitada de) correo electrónico al que convencer o presionar con el peso de dicha movilización on-line, no existe ningún problema como el que surge con esas otras manifas virtuales en las que simplemente se suman nombres, firmas (más o menos válidas, más o menos autentificables) a una lista que va reflejando un contador… y que nadie suele ver, a no ser que visite expresa y voluntariamente la página donde reside. Ahí precisamente radica, a mi entender, el problema que imposibilita que una manifestación virtual de ese tipo (petitiononline.com p.ej. u otras más gráficas como las de manifestacionvirtual.com) tengan una repercusión social que las convierta en equiparables a las manifestaciones callejeras.
Porque si el objetivo es remitir esas firmas a una autoridad específica, o presentarlas legamente ante alguna instancia de participación ciudadana, entonces no importa que la manifestación virtual no haya sido muy visible, mientras se hayan recibido y computado el número deseado de apoyos. Pero si tratamos de volcar a la Red el efecto que produce una manifestación en la calle, donde una serie de personas (mayor efecto cuantas más son) ocupa el espacio público, haciendo visibles sus peticiones ante vecinos y viandantes, que las ven y las escuchan aunque no quieran y cuyo transitar por la ciudad (o la carretera) se ve interrumpido inevitablemente durante unos minutos …entonces no lo estamos logrando. ¿Acaso no es ese el propósito, el mecanismo por el cual una manifestación real logra su efecto? (Ya no entro en la repercusión mediática, posibles altercados, autorización o no, y otras circustancias que influyen en dicho efecto.)
Pero en Internet el problema radica en que no tenemos algo como una calle por la cual deban pasar obligatoriamente los internautas y cuyo paso puedan cortar en un momento dado un grupo de ellos para visibilizar sus demandas. Este es un grave hándicap que lastra desde sus comienzos la expresión colectiva en la Red. En mi opinión una posible solución pasaría por construir esa calle común donde visibilizar la voz de la masa internética, mediante una cesión masiva de espacios personales, que hiciera que cualquier internauta, visitase la página que visitase, se encontrase con una pequeña imagen y/o texto que reflejase esa expresión popular. Intentando darle forma a esa idea he lanzado el proyecto experimental El-Clamor-de-la-Red.info. Considero que sería muy importante salvar ese hándicap para amplificar la Internet social y disponer de un espacio común e ubicuo de expresión ciudadana. Parece muy difícil y técnicamente sólo la cesión voluntaria de un pequeño espacio web en cada blog, página personal o portal, podría lograrlo. Eso sí: ese espacio deberíamos cederlo sin condiciones y estar dispuestos a que fuese utilizado incluso por aquellas propuestas a las que el cedente es contrario. Una demostración de verdadero compromiso democrático ciudadano. ¿Lo llegaremos a ver algún día?
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Estoy actualmente leyendo un texto muy interesante del ciberfilósofo (si me permite la denominación) Xabier Barandiaran, titulado Activismo digital y telemático. Poder y contrapoder en el ciberespacio. v.1.1 en el cual analiza una forma de manifestación virtual muy radical que me gustaría comentar al pie de mi artículo, como ampliación al mismo:
Aunque me parecen acciones muy interesantes, pienso que no cabe englobarlas ni en desobediencia civil (entrarían más bien en algo como el sabotaje civil, ya que no desobedecen nada) ni en una verdadera búsqueda de la analogía digital de la manifestación callejera, pues el verdadero problema no resuelto en la Red con las manifestaciones, como explicaba en mi artículo, no es la eficacia o las consecuencias (evidentemente siempre va a tener más relevancia mediática un sabotaje), sino su visibilización entre el resto de ciudadanos. Creo que ese efecto no se logra con los netstrikes, que más bien parecen huelgas civiles a la japonesa…
Comentario por Casdeiro — 13/7/2006 @ 7:04 pm
Añado la definición encontrada en la Red sobre las netstrikes:
Comentario por Casdeiro — 13/7/2006 @ 7:07 pm